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Sherlock Holmes y el misterioso Santiago Caputo

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El asesor multitask posteó una imagen de la supuesta muerte del detective más famoso de la historia. Un mensaje que puede leerse desde varios costados

Santiago Caputo no escribió nada. No hizo falta. El asesor multitask de Javier Milei publicó en sus redes una ilustración de 1893: Sherlock Holmes y el profesor Moriarty abrazados en el borde de las cataratas de Reichenbach, segundos antes de precipitarse al vacío. Debajo de la imagen, su título (en inglés): “La muerte de Sherlock Holmes“.

Para cualquier mortal, una escena de literatura policial. Para el universo libertario, donde hasta una foto de un perro puede convertirse en una batalla interna, probablemente sea algo más.

La ilustración de Sidney Paget pertenece a El Problema Final, el relato en el que Sir Arthur Conan Doyle decidió terminar con el detective más famoso de la historia. Holmes cae junto a Moriarty, y su inseparable John H. Watson queda convencido de que su amigo ha muerto. Durante años, ese fue el final. Hasta que Conan Doyle, por presión de sus lectores, hizo lo que hacen los buenos asesores de comunicación: volvió sobre sus pasos. Alerta de spoiler: En La Casa Vacía, Holmes vuelve de la muerte para darle la estocada final a la red criminal de su archienemigo.

El muerto que no termina de morir

Caputo conoce bastante bien el arte de la comunicación indirecta. Su especialidad no parece ser decir las cosas sino dejar que otros intenten descifrarlas. Esta vez, sin embargo, eligió una imagen que prácticamente viene con manual de instrucciones: Sherlock Holmes está muerto, pero Sherlock Holmes vuelve.

La escena llega, además, después de meses en los que el poder del asesor fue puesto en discusión dentro de La Libertad AvanzaKarina Milei avanzó sobre la construcción partidaria y territorial, mientras Las Fuerzas del Cielo, la tropa digital de Caputo, atraviesa un momento de repliegue. La pelea llegó a convertirse en una convivencia bastante particular: todos siguen dentro del mismo Gobierno, pero algunos parecen empeñados en demostrar que los demás sobran.

En las últimas semanas, incluso hubo movimientos que mostraron el cuadro de situación: el reciente enroque entre Juan Osaba y Agustín Romo en la Legislatura bonaerense fue otro golpe que el karinismo parejista le asestó al sobrino del ministro de Economía. Con esta última aparición digital, Caputo parece lanzar una advertencia al campamento de la hermana presidencial: “denme por muerto, pero no se apuren a enterrarme”.

Holmes, Moriarty y la política argentina

Hay, sin embargo, una dificultad para encontrarle protagonista a la ilustración. Porque Holmes no está solo.

A su lado está el profesor James Moriarty, su gran enemigo, el único personaje capaz de enfrentarlo de igual a igual. Los dos caen juntos. Y si la escena pretende representar la interna libertaria, la moraleja podría ser bastante menos heroica: en esta historia, la guerra entre estrategas puede terminar con todos abrazados al borde del precipicio.

¿Es Karina Milei Moriarty? ¿Es Martín Menem? ¿Es alguien que todavía no fue presentado en el elenco? ¿O Caputo se ve a sí mismo en el profesor criminal, convertido en antagonista de su propia criatura?

También puede ser, simplemente, que Caputo haya querido recordar que Sherlock Holmes sobrevivió a su propia muerte.

Sería, después de todo, una metáfora bastante apropiada para alguien cuya influencia política lleva meses siendo declarada en retirada por propios y extraños y que, sin embargo, sigue apareciendo en el centro de las discusiones sobre el poder dentro del Gobierno. La pelea entre Caputo y el karinismo continúa, y las pretensiones de Las Fuerzas del Cielo no desaparecieron: el horizonte sigue siendo 2027.

El problema es que, si Caputo efectivamente quiso ser Holmes, hay una parte del cuento que conviene recordar. Holmes no volvió porque hubiera publicado una imagen de su propia muerte. Volvió porque Conan Doyle decidió resucitarlo. 

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