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Javier Milei pudo, por fin, volver al centro del ring

milei primer plano

La puesta en escena del presidente para abrazar la causa Malvinas después de tres años de Gobierno le devolvió al mandatario la centralidad perdida. ¿Alcanzará?

Finalmente, después de meses, Javier Milei salió del letargo en que estaba sumido desde que estalló el caso de su amigo Manuel Adorni. El duelo por la eyección del jefe de gabinete y la realidad económica de una mayoría que no la ve, se fusionaron para que la oposición lograra manejar la agenda pública, poniendo a la fragilidad económica de millones de argentinos como tema central. Sin poder dar vuelta la taba ni en las redes, ni en el Congreso ni con mejoras económicas visibles, el presidente recurrió a la bala de plata: Malvinas. Y la balubi entró.

Con la ilusión de un apoyo norteamericano y un discurso militarista, Javier Milei -o quien haya redactado el texto leído en cadena nacional- consiguió lo que no pasaba desde hacía mucho: que todo el mundo hable de él. Fenómeno barrial returns. 

En momentos en que ya ni su propia tropa le respondía en las redes sociales, el terreno predilecto del presidente, el comando central de La Libertad Avanza terminó recurriendo a una causa tan sensible para la historia del país, como lejana a sus propios ideales confesos. El recurso funcionó y tocó fibras de todos los colores. Masterclass.

Ya sea para festejarlo, como hicieron sus leales, o para denostarlo por “oportunista” o “hipócrita”, como hicieron los opositores, la conversación pública y digital volvió a girar en torno a Javier Milei. Y eso es un valor que el Gobierno necesitaba como el agua, más después de sufrir una serie de derrotas legislativas como la Ley de Tierras, o la presión opositora por el drama del endeudamiento familiar. Y más, con lo que se viene por delante: la reforma electoral que impulsa el Gobierno para buscar la reelección. 

Las preguntas que mantienen en pie al Gobierno

La instalación del tema Malvinas deja, además de opiniones variopintas, un panorama incierto respecto del alcance de las medidas anunciadas por el presidente. ¿Es realmente factible que Argentina, en el corto o mediano plazo, recupere el control de la Soberanía sobre las Islas? ¿Ese supuesto apoyo de Donald Trump, que en 2025 jugó fuerte en las legislativas argentinas, es verdaderamente un apoyo sostenido de los Estados Unidos, que en dos años cambiará de presidente? ¿Le alcanzará al líder libertario, con hablar de Malvinas de acá a las próximas elecciones, para defender el centro del ring? ¿O la crisis de millones gritará más fuerte al momento de llegar a las urnas? 

Las respuestas a cada una de estas preguntas varían según el cristal con que se las mire y mientras permanezcan en el aire, será difícil sacarle al presidente el manejo de la discusión pública. Esa centralidad es un premio para el mandatario, que de tanto buscarle el agujero al mate, finalmente dio en el clavo apostando por una causa tan honda a los sentimientos de la Patria. ¿Y si sale bien?

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