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La curiosa explicación de Victoria Tolosa Paz por “el péndulo” argentino

tolosa paz

La diputada nacional explicó la carta astral del país y aseguró que los vaivenes políticos se deben al sol en Cáncer. ¿Qué dice la astrología?

En el debate político contemporáneo, las explicaciones sobre la crisis socioeconómica de la Argentina suelen oscilar entre dogmas económicos, modelos productivos e interpretaciones historiográficas. Sin embargo, en una intervención televisiva, la diputada nacional Victoria Tolosa Paz apeló a un registro poco convencional: la astrología mundana. Al afirmar que “los países tienen cartas astrales” y encuadrar a la Argentina como “Cáncer con ascendente en Libra”, se abrió un singular prisma desde el cual analizar la identidad colectiva, el discurso político y la contraposición de modelos sociales. 

La propuesta teórica planteada parte del hito fundacional del país: la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816 en San Miguel de Tucumán -“a las 12 del mediodía”, aclaró la platense-. En la disciplina de la astrología mundana, el Sol fijado a mediados de julio determina el signo solar en Cáncer, mientras que la hora convencional de firma (mediodía) posiciona el horizonte del horizonte este (Ascendente) en el signo de Libra. 

Qué dice la astrología

El Sol en Cáncer, regido por la Luna, representa la importancia del hogar, la patria, las raíces, el arraigo territorial, la soberanía afectiva y la protección social. Implica una fuerte carga de pasionalidad, memoria colectiva e hiperemotividad.

Asimismo, el Ascendente en Libra, regido por Venus, simboliza la búsqueda constante de equilibrio, diplomacia, justicia distributiva, consenso e institucionalidad. Es la máscara que intenta proyectar armonía y formas refinadas sobre un interior convulsivo.

La tensión Cáncer-Libra, de esta manera, se convierte en una dinámica entre la necesidad visceral de protección interna y la exigencia formal de equilibrio y neutralidad institucional. Desde la perspectiva de los astros, esta carta sintetiza las tensiones constitutivas de la argentinidad: un núcleo apasionado, ligado a causas con alta densidad emotiva (como las Malvinas o los triunfos deportivos), enfrentado a una constante búsqueda de legitimidad institucional y equilibrio que a menudo se traduce en indecisión o polarización.

De la astrología al discurso peronista

El uso del arquetipo canceriano dentro del discurso de la dirigencia peronista no es casual ni puramente pintoresco. Cáncer encarna conceptualmente la figura del “Estado presente”, la casa cobijo, la patria como refugio y la preservación de los recursos estratégicos. Cuando se argumenta que el Sol en Cáncer se traduce en “protección” y “amor”, el relato astrológico se acopla perfectamente con la matriz doctrinaria del movimiento popular: la idea de que la comunidad organizada y el Estado actúan como un escudo protector frente a la intemperie del mercado.

La referencia al “péndulo económico y emocional” describe el fenómeno que el sociólogo Torcuato Di Tella o el economista Marcelo Diamand conceptualizaron desde las ciencias sociales: los ciclos recurrentes entre momentos de expansión del consumo interno y soberanía distributiva, seguidos de etapas de ajuste, apertura económica y restricción externa. En el relato político-astrológico, esta fluctuación sociopolítica es interpretada como la oscilación entre el calor protector del nido canceriano y el enfriamiento formal del equilibrio libreano.

La patria emotiva frente al individuo libertario

El trasfondo político de apelar al “Sol en Cáncer” cobra relevancia crítica al ser contrastado con la irrupción del fenómeno libertario encabezado por Javier Milei. La disputa de fondo es, en esencia, una batalla de cosmovisiones sobre la naturaleza de la sociedad argentina.

A saber: Por un lado, la visión nacional-popular (evocada a través del arquetipo de Cáncer) sostiene que la argentinidad se define por el sentido de pertenencia, la solidaridad orgánica, la emotividad patria y la primacía de la historia común.

Bajo este prisma, propuestas de libre mercado irrestricto o privatización son percibidas como una transgresión contra la esencia colectiva y el mandato de protección social. Por el otro lado, el modelo libertario postula la primacía del individuo, la desregulación, la eficiencia económica y la desarticulación de las estructuras de contención estatal, calificando el sentimentalismo patriótico o la apelación a la “justicia social” como distorsiones intervencionistas. La apelación al “Sol en Cáncer” intenta encuadrar el paradigma libertario no solo como un adversario político, sino como una propuesta extraña a la propia naturaleza emocional e histórica de la Nación.

La búsqueda eterna de equilibrio

Más allá de la validez o credibilidad que cada ciudadano otorgue a los astros, la irrupción de estos conceptos en el debate público refleja la búsqueda de explicaciones simbólicas ante una realidad social percibida como caótica o incomprensible. La metáfora del “péndulo” resuena en la experiencia cotidiana de una Argentina exhausta por sus crisis cíclicas.

El desafío constitucional e histórico del país no reside en cuál de sus facetas zodiacales prevalezca, sino en la integración de ambas: lograr la protección social y el sentido de comunidad (Cáncer) sin descuidar la estabilidad macroeconómica, el respeto institucional y el consenso democrático (Libra). Mientras esa síntesis siga pendiente, el péndulo argentino continuará oscilando entre la pasión visceral y la búsqueda permanente de un equilibrio inalcanzable.

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