El Jefe de Gabinete que quiere ser gobernador de la Provincia, aprovechó la polémica por la baja en la edad de imputabilidad y lidera el avance libertario
Diego Santilli quiere ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. No es ningún secreto, ya que él mismo lo expresó días atrás ante Clarín. También es el nombre con mayor adhesión tanto en La Libertad Avanza como en el PRO, socios en el Gobierno nacional y alianza opositora en territorio bonaerense. Con las elecciones que sacarán a Axel Kicillof del Sillón de Dardo Rocha en el horizonte, el Colo largó la campaña de la mano de una polémica.
El cruce por el nuevo Régimen Penal Juvenil fue el escenario que el funcionario con más responsabilidades en el Gobierno eligió para encabezar el embate libertario sobre PBA. La respuesta de Santilli a las últimas declaraciones públicas del ministro Javier Alonso dejaron en claro el tono y el nivel de discusión política que tendrá la campaña electoral.
El jefe de gabinete-candidato devolvió las inquietudes del funcionario bonaerense con un chiste cuyo efecto será cuestión de análisis para expertos. Es sabido que el sentido del humor no es el fuerte del Colo, un dirigente cuyo éxito se apalancó en la imagen de tipo serio, trabajador y ducho en las artes del diálogo que ha sabido construir a lo largo de su carrera. De todas maneras, vale el intento.
Porque con este giro humorístico, el Santilli-candidato busca posicionarse en el cuadrante violeta profundo del público, ese que pide a gritos representación de los que estuvieron desde el día uno, y que no lo termina de junar del todo. De paso, el Santilli-jefe de gabinete evita una discusión incómoda como los fondos que no llegan a las provincias y que ayudan a sostener el equilibrio fiscal del Gobierno.
Tampoco el Santilli-JGM dio demasiadas precisiones sobre la sugerencia de que un Poder del Estado interfiera sobre otro, lo que llevaría a un debate profundo pero aburrido sobre republicanismo. Así, el Santilli-candidato siguió de largo y lanzó la inefable “el conurbano es tierra de nadie“, frase que históricamente marcó el inicio de la campaña electoral en la Provincia.
¿Largó antes de tiempo?
Mientras en el peronismo ya hay varios que se están tratando de posicionar, a la vez que coinciden en que el candidato se definirá recién en 2027, la oposición parece haber encontrado a su pollo. Con una gestión provincial que tiene varios agujeros resonantes y un oficialismo enredado en discusiones internas, La Alianza 2.0 no quiere desperdiciar ni un minuto de los tantos que quedan hasta el comienzo de la veda.
Sin embargo, mientras el Santilli-candidato tiene tiempo de sobra para esmerilar a la administración de Kicillof, y con eso posicionarse como reemplazo, el Santilli-JGM no deja de estar atado a los vaivenes del Gobierno de Javier Milei, que si bien lidera en varias encuestas, no tiene asegurada la reelección. En ese sentido, las semanas previas a las elecciones -y para eso falta un abismo- serán clave para medir el humor, ya no de Santilli, sino de la sociedad y de los mercados. Por lo pronto, la Santileta* ya está en las pistas. Otra vez.

*La Santileta fue el vehículo de campaña de Diego Santilli en 2021, cuando terminó ganando una banca en la Cámara de Diputados de la Nación para Juntos por el Cambio. No se sabe a ciencia cierta qué destino tuvo la VAN, pero su nombre volvió a sonar durante las legislativas del año pasado, en las que Santilli buscó un nuevo período en el Congreso de manera testimonial, reemplazando sobre la hora a José Luis Espert en la cima de la BUP. En ese entonces, el carruaje mutó a “La Santileta de la Libertad”. El Clío la mira de reojo.





